Fernando Espinach: "Debemos poder construir un proyecto de vida en base a ser Guardavidas"

El dirigente de la Asociación de Guardavidas de Pinamar, Secretario Adjunto de la Federación Argentina de Guardavidas y uno de los redactores de las Ley Nacional de Guardavidas y Ley Provincial de Guardavidas dialogó con "El Rescate"

  • En principio nos gustaría que nos cuentes sobre aquellos momentos en los que se forjo la conformación de la Asociación de Guardavidas de Pinamar AGP. ¿En que contexto se dio tal nacimiento?

Eran dos planos de carencias, el de la falta de normativa y por otro lado los sistemas de comunicación. Está claro que una organización puede prescindir de los instrumentos de comunicación modernos para desarrollarse, somos un ejemplo de eso. Nuestra organización comenzó a adquirir  forma sin la existencia del teléfono celular ni de internet, por ejemplo. Uno de los medios de comunicación que teníamos era escribir una nota en  papel y que alguien la llevara de un puesto al otro en la playa, esperando quizá una única respuesta durante el día. Hoy sería algo impensado, hoy uno tiene listas de contactos numerosas, hoy podes escribir un Whatsapp o un mensaje desde cualquier otra plataforma y cientos de miles tienen simultáneamente un mensaje, un archivo, texto, audio o video. Eso le da velocidad y cataliza la velocidad de organización en determinador aspectos. Creo que tuvo ventajas y desventajas no haber  contado con esos elementos.

Yendo al plano de la organización, el tener que vernos cara a cara obligatoriamente, el tener que encontrarnos nos permite no cometer algunos errores. Al mismo tiempo la gimnasia militante, de tener que ir a encontrarte con tus pares, de dejar actividades de vida para ir a un lugar a encontrarse es una ventaja.

La Asociación de Guardavidas de Pinamar es uno de los gremios con mayor peso organización a nivel Nacional.

Dado que nuestro trabajo no se realiza en una fábrica donde todos tenemos el mismo tiempo de descanso, donde se comparte el comedor, y donde  todos pasan por la misma puerta. En ese sentido otros gremios  tienen resuelto el encuentro por la dinámica propia del tipo de trabajo. La asamblea de la fábrica es más fácil que se dé, puede darse en espacios comunes, habiendo terminado el horario, etc. Ya que los guardavidas no tenemos un ámbito de trabajo que nos fuerce a juntarnos, para nosotros es distinto.  Debemos juntarnos y encontrarnos y eso tiene aparejada otra cuestión simbólica muy potente, nadie es el delegado de nadie a la hora de reunirnos, es decir si queres participar de la asamblea tenes una sola manera y es acercándote de cuerpo presente, y con un solo voto ejerces tu voz sin ninguna representación, algo que no te lo da la tecnología. Tiene que ver con la tecnología de la comunicación pero también con una actitud militante. Una única posición puertas afuera de la asamblea. Hoy a la vez podes ganar tiempo de comunicación en las llamadas, en trasmitir cualquier cosa, en llamar a una reunión.  Nosotros aprendimos a comunicarnos  de una manera más eficiente por no contar con tantos dispositivos de comunicación. Ahora contamos con las dos cosas, la praxis de comunicarnos con papelitos y la disponibilidad de lo otro.

Fernando Espinach es dirigente de la Asociación de Guardavidas de Pinamar

De ahí para acá son todas críticas; la precarización del lenguaje, el reemplazo de la militancia verdadera, de cuerpo presente,  por una “militancia cyber terrorista” donde todo el mundo  cree que agoto su utilidad y su conveniencia en la militancia por unos cuantos caracteres en Twitter, que a nadie le importan. Sin embargo satisface a la consciencia de haber tenido un impulso militante. Ahora te dicen “la escrache en facebook” y eso reemplaza la discusión y es muy malo. Tenemos nosotros un ojo puesto en que la supuestas ventajas de la comunicación no impliquen alejamiento de uno con otros, perder la utilidad,  y la importancia y la calidad que da sostener la palabra, mirarse, respetar con nuestro silencio la palabra del otro. La asamblea de cuerpo presente es irremplazable.

Nuestra organización se forma a principios de los 90, antes  subyacía la necesidad de encontrar algún vínculo de los trabajadores que nos saque de la atomización en la que nos encontrábamos. Antes existía alguna organización, pero sin la experiencia de un orden, de una asamblea, de la decisión soberana de los destino de los trabajadores, ni la idea de empezar a plasmar nuestros designios y nuestros destinos. El marco en el cual la “Asociación de Guardavidas de Pinamar”  (AGP) comienza a ser AGP, parte de una enorme necesidad, por el vacío de representación sindical e histórica posición abusiva y extractivista de las patronales.

Asociación de Guardavidas de Pinamar en una de sus protestas

La precariedad laboral, en esos años, atravesaba todos los planos. Esta es la tónica de todos los trabajadores guardavidas, de toda la provincia de Buenos Aires, donde incipientemente había guardavidas. Los 90 son un periodo de enorme precariedad laboral y desocupación creciente en todos los trabajadores, no solamente para nosotros. Particularmente los guardavidas, y en Pinamar, la carencia de representación sindical que encausó a esas reivindicaciones, y la pseudo presencia de una entidad sindical como obstáculo, no como vehículo de la reivindicación, era una imagen bastante desesperanzadora.  Entidad sindical que existía asociada a las patronales en defensa de intereses corporativos, empresarios, que nada tenían que ver con los intereses de los trabajadores. Incluso con las peores reacciones frente al marco de la organización y de los que alzaban la voz.

Había dos caminos: largarse a llorar tipo Susanita de Mafalta y decir “que barbaridad”, “que barbaridad” y “que pena lo que nos pasa” o hacernos cargo de la realidad, abandonar la quietud y la comodidad y salir a buscar al otro, salir a caminar la playa, hablar uno por uno, para estar todos de cuerpo presente, mirarnos a la cara, decir a mí me falta esto, a mí me falta lo otro.

Bien básico, sin experiencia sindical y a contramano de los tiempos. Lo hicimos en los 90 cuando las organizaciones sindicales se retiraban de estas contiendas. El consenso de Washington extendía su liberalismo sobre todo el tercer mundo, incluida la Argentina, y un gobierno que supuestamente surgía de la tradición peronista multiplicó as penurias de los trabajadores, hundiéndolos en las peores formas de precarización laboral. Incluso el marco de las organizaciones se veía desarticuladas por la falta de trabajo, se desarmaban las filas. Entonces nuestro desarrollo como entidad sindical se daba en un contexto de precariedad y pérdida de derechos. Y además en un contexto donde la lucha sindical era un lugar que no daba respuestas, que no tenía practica útil en la realidad. Se diezmaban las filas en los gremios por la falta de trabajo. Íbamos a contramano, para el otro lado, para el lado de la organización y empezar a ejercer políticamente la defensa de los intereses.

Cuando la política se había vuelto mala palabra y el discurso inteligente era “yo con la política no tengo nada que ver” nosotros nos dedicamos a hacer política gremial, por eso nos costó tanto.

No es lo mismo en un contexto de pleno empleo o de empleo creciente, que organizarse sindicalmente en tiempos en los que todo el mundo empieza a administrar miserias y a derrapar la idea de que mientras mantenes el trabajo callate la boca porque a todo los demás los echaron. Llegamos al 30 por ciento de pobres. Fueron pésimos tiempos para los trabajadores, y no éramos los únicos que íbamos a contramano de los tiempos, fueron pésimos tiempos para los trabajadores.

El neoliberalismo es un sistema económico, es un sistema de valores. Con la caída del muro de Berlín el mundo que tenía un contrapeso de comunismo y capitalismo, cuyo símbolo del capitalismo son los 90, ese contexto infundió de una manera cruel la idea de que la organización del Estado debe ser más difusa, de que las sociedades deben flexibilizar las fronteras para el flujo libre de capitales y acuñando permanentemente esa frase salvaje de Estados Unidos que dice “usted está despedido”, con lo que los liberales se ratonean. La precariedad laboral tuvo particular influencia en el Estado como empleador. Las peores leyes que hoy serían impensables, como ser la ley 11757 que se reglamentó precarizando a todo trabajador, estableció, por ejemplo, el fin de la jornada de 8 horas, la subió y haciendo obligatoria esa carga horaria. Reivindicaciones que llevaban años, mártires, muertos, que borraron de un plumazo, y los Estados municipales adquirieron por ejemplo la posibilidad de contratar más de 8 horas, sin pago de horas extras, volviendo obligatoria esa cantidad de horas. No es extraño en lo absoluto que los 90 hayan significado una expansión a los 4 puntos cardinales de la precariedad laboral, porque la política nacional lo impulsó, infundiendo toda esta idea de los “Chicago Boys”, de esa forma de comunicación liberal que vos vas a salir adelante de forma individual. Experiencias lamentables de trabajadores que habían desarrollado habilidades en una empresa y que luego intentaban sobrevivir en lo individual. Maxikioskos, parripollos, etc. Que con el macrismo volvieron como posibilidad viable en la sociedad, cuando la política está concebida solo en beneficio de los intereses personales y corporativos.

  • Por momentos parece como si la actitud de las patronales en su relación con los trabajadores se repitiera, sin importar el año en el que estamos ni el lugar.

Pero no es todo lo mismo, claramente un contexto como en el post 2001, que se inicia con un gobierno como el de Nestor Kirchner es diferente. Hoy el 40% de los salarios son producto de decretos del Poder Ejecutivo Nacional, del 2003, 2004 y 2005. Eso no es frecuente, es más bien todo lo contrario, absolutamente heterodoxo donde se genera un círculo virtuoso en la economía y en el desarrollo de la sociedad, que se entiende, es con salarios altos.  Lo que está relacionado a la política no siempre ha sido malo o en contra de los trabajadores. Después están los políticos que terminan subyugados y arrodillándose frente a los intereses corporativos, ahí se puede ver otra realidad de una foto muy mala. Por eso en Monte Hermoso, por ejemplo, en un contexto de gobierno nacional peronista y de gobierno local peronista proponen despidos o pretenden despedidos. Esa es una foto pero no es la película.

Torres vacías, durante un paro general de los guardavidas de Pinamar
La tensión entre trabajadores y patronales existe y va a existir siempre, no existe un  mundo en el que no haya lucha y disputa. Las tensiones de intereses, van a  existir siempre.

Cuando el movimiento obrero demuestra que sin el sindicato no se puede, demuestra que no es posible el capitalismo sin sindicato. Justamente las grandes crisis del capitalismo es cuando se produce concentración. Algo elemental para la salud del capitalismo es que los trabajadores puedan adquirir bienes. Los trabajadores compran, las empresas venden, se toma más trabajos, etc. Por eso cuando se propone la baja de los salarios lo que viene es la miseria y además el derrumbe, no hay posibilidad de ninguna economía sin que exista puja distributiva y sin que exista puja del salario. No es cierto que los intereses de los trabajadores vayan totalmente en contra de los intereses de las patronales. El gran acuerdo nacional de precios y salarios, de una sociedad más feliz, se basa en discutir cómo se va a repartir la ganancia, por un concepto que es elemental, que es lo único que genera riqueza y que es el trabajo. Lo único que trasforma la materia y genera riqueza es el trabajo. En esa disputa de intereses hay una doble verdad, la verdad de los trabajadores de producir su propia vida, tener su casa, seguir siendo trabajadores y seguir viviendo de ese trabajo, y la posición de las patronales.

Estos son mejores tiempos que los otros. Las leyes nacional y provincial que reglamentan nuestra profesión, si se quiere, son signos y consecuencias de esto que estoy diciendo. Son ejemplos simbólicos que demuestran tiempos mejores para la organización. No confundir con necesidad, esa si es inalterable, pero que en la práctica se logren cosas mejores, habrá otra manera de analizar el futuro. Hoy la media de guardavidas es el doble o el tripe que existía en los 90.

  • Algunos municipios o empleadores privados intentan instalar el discurso de que la Ley Provincial de Guardavidas es inconstitucional. ¿Qué podes decirnos sobre esto?

Le va a ir muy mal a quien plantee que la discusión se basa en constitucionalidad o inconstitucionalidad de la norma. Existe hoy un dictamen de la Suprema Corte de la provincia de Buenos Aires. ¿Es algo novedoso?  No ¿Pensamos que podía ocurrí? Sí. Tiene su antecedente en el 95 contra el decreto 27 del 89, primera normativa. Es un proceso normal y habitual que las patronales salgan corriendo a encontrar las inconsistencias o contradicciones que puede tener una normativa. Algunos de los puntos que reglamentan la 14798 (Ley Provincial de Guardavidas) pueden ser considerados inconstitucionales por el hecho de que las provincias han delegado en la nación materias  de relaciones de trabajo, pero al mismo tiempo se legislo en ese sentido porque la base de la normativa que constituyo el decreto 2789, si bien fue encontrado inconstitucional por  la suprema corte, por el reclamo de la cámara de concesionarios de Pinamar (misma cámara que hoy vuelve a perseguir este objetivo) eso no produjo cambios en la realidad efectiva de los trabajadores . La pretensión de la cámara era que la temporada no fuera de 120 días, y lo que intentan derribar ahora son los 150 días. Además existe la Ley Nacional que marca idénticos parámetros: Jornada de 6 horas y los 150 días. Hay que ser contundentes y claros cuando se intenta decir que la ley es inconstitucional ni mucho menos. Sin desconocer la sentencia y que las patronales quieran leer el fallo como una victoria, no hay tal victoria. En la realidad efectiva no produce modificaciones. Más allá de que jurídicamente, un fallo para Pinamar sería aplicable solamente para Pinamar, no tiene efecto general. Es más, el fallo es para balnearios que están afiliados a la cámara de concesionarios, ni siquiera es universal para los balnearios privados de Pinamar. Si no tiene efecto ni siquiera en Pinamar muchísimo menos lo podría tener en otros distritos, es como que me digas otro país, no hay chances de que se articulen discursos en el Estado alrededor de que la ley es inconstitucional y pretendan no cumplirla.

No hay chances de que se articule un discurso uniforme en el Estado de que la ley es inconstitucional y que se declare que la ley no se aplique.

De hecho,

la última votación de la Autoridad de Aplicación de la provincia de Buenos Aires que es la la Comisión Provincial de Guardavidas acaba de convalidar , por unanimidad, la calidad con la cual se va a obligar a los municipios a dar cumplimiento a los planes integrales de seguridad acuática.

Lejos de un retiro o un repliegue del Estado para hacer cumplir las leyes, lo que vemos es lo contrario. Por supuesto que no estoy planteando un mundo de una felicidad boba donde el Estado va a hacer todo bien y nosotros no tengamos que hacer nada. Tenemos mucho más para hacer que antes, y depende de la fuerza y organización gremial. Mala idea utilizar la excusa del cuestionamiento de la Ley.

En el caso de Monte Hermoso es el poder ejecutivo, la municipalidad, y sucede que el poder ejecutivo tiene como única función cumplir y hacer cumplir la ley, así como otros poderes tienen la potestad de elaborarlo. La premisa es cumplir y hacer cumplir la ley, no está en su potestad interpretarla ni cuestionarla.  La contratación es obligatoria, con determinadas condiciones de trabajo,

y esta basada en las normativa que supimos conseguir, y está hecha a fuerza y semejanza de la organización gremial. La Ley Nacional y la Ley Provincial son un monologo de los trabajadores. Del otro lado no hubo nada, del otro lado la vergüenza de no haber cumplido con nada y no haber cumplido con las necesidades de la sociedad,  durmiéndose en los laureles y transando con una organización gremial corrupta, creyendo que no era posible la capacidad de las organizaciones genuinas. ¿Cuál crees que sería la variable de intercambio entre las patronales y los trabajadores si no existiera el marco normativo o la autoridad de aplicación? Me atrevo a decir que nulo. Hoy es más fácil. Para nosotros no fue una normativa heredada ni que nos encontramos tirada en la vereda. La fuimos a buscar porque la necesitábamos y la conseguimos. Lo lamento pero acá estamos.

  • ¿Cómo fue la elaboración de la Ley Provincial de Guardavidas y la Ley Nacional de Guardavidas?

En general es elaborar textos y proponerlos como normativa. Nuestro recorrido fue, antes de elaborar la Ley Nacional o la Ley Provincial, hacer muchas otras normas que iban reglamentando nuestra profesión. Ordenanzas, convenios de aplicación gremial. De hecho algunos de los artículos que reglamentan estas leyes son copia literal de lo que ya teníamos en otros ámbitos. La experiencia previa para reglamentar o no reglamentar es donde mayor presión podíamos hacer. Logramos reglamentar ese vacío en ordenanzas en Pinamar, toda esa praxis de debate político y defensa de derechos, tuvo un recorrido largo y previo.

La ley Provincial la hicimos recorriendo toda la provincia para que se hiciera carne en todas las organizaciones existentes y no existentes, la necesidad de ir en conjunto por ese objetivo, eso se logró y la Federación Argentina de Guardavidas nació alrededor de su mejor producto, al tiempo que se daba daba la ley.

Articular entre organizaciones dispersas se hizo a partir del primer logro que era la ley provincial y la conformación de la FAG, se puede decir que la ley fue producto del esfuerzo conjunto. Hoy no seria posible ninguna promoción de los derechos sin unidad entre los gremios, que no es ninguna otra cosa que es la fuerza. La comprensión grupal de que solamente vamos a poder lograr las reivindicaciones  tirando todos para el mismo lado, y asambleas cada vez más grandes, de trabajadores y de sindicatos, que es el empuje que tiene la FAG. Sin eso es imposible cualquier promoción de derechos.

Hoy estamos discutiendo una ley de jubilación que englobe a todos los guardavidas a nivel nacional, y lo estamos haciendo como Federación, discutiendo un acuerdo de reciprocidad entre el ANSES y el IPS, para que los trabajadores de la provincia de Buenos Aires, ya sea públicos o privados tengan las mimas garantías de jubilación.

Lograr una normativa a nivel nacional, establecer un sistema de jubilación especial para la actividad en todas las provincias es el objetivo final, en el corto plazo solucionar el problema en la provincia de Buenos Aires que tiene la mayor concentración de guardavidas. La actividad de guardavidas nació en bs as y tiene el máximo desarrollo. Y hablamos de un acuerdo de reciprocidad entre ANSES y el IPS en que los trabajadores guardavidas se jubilen bajo la misma ley y régimen provisional, pero  en vez que el IPS sea el que pague la jubilación, tanto ANSES como IPS aporten. En la medida de a donde fueron realizados lo aportes. Hay algunos que toda su vida han trabajado en privado, en este caso el 100 por ciento de la jubilación la pagaría ANSES. Hoy por cada 12 trabajadores en actividad  solo uno accede a las condiciones de jubilación. Es el sector que mayor sustentabilidad tiene para justamente sostener la salud efectiva del sistema previsional. Hoy es muy difícil reunir los requisitos para jubilarse, porque llegar a los 50 años de edad teniendo 25 años de guardavidas ininterrumpidos, de 4 meses mínimo, no es para cualquiera.

Lo que financia la jubilación es el aporte de los trabajadores en actividad, Se supone que para que un sistema sea saludable, por cada jubilado debería haber 3 trabajadores activos.  Bueno, en la actividad de guardavidas la relación es infinita, en Pinamar, por ejemplo, tenemos 300 trabajadores y la jubilación es para 1. A las arcas de la administración pública, al IPS le ingresa el aporte de 300 trabajadores y le paga el salario de jubilación a uno, 300 a 1, ningún lugar del mundo tiene esta relación. Y esto es porque la precariedad laboral de los guardavidas es tal.

Debemos poder construir un proyecto de vida en base al ser guardavidas. Que en la realidad efectiva el trabajo de guardavidas adquiera la centralidad que tiene cualquier otro trabajador. Es decir, que se pueda vivir de ser guardavidas.
Fernando Espinach: "Tenemos mucho más para hacer que antes, y depende de la fuerza y organización gremial"